martes, marzo 25, 2014

Una chica peculiar

La conocí en un chat, y hemos estado hablando por Skype los últimos días. Finalmente, me invitó a visitarla en su casa. Llegué y me abrió. Iba vestida con unos pantalones vaqueros y una camiseta negra con los hombros ligeramente descubiertos. Nos habíamos visto por cam, pero en vivo era mucho más guapa. Tenía los ojos marrones, el pelo castaño oscuro hasta los hombros y como ahuecado, y de constitución media, ni gorda ni muy delgada. Fuimos al salón y estuvimos charlando un rato mientras nos bebíamos una cerveza. Ella me había advertido que era muy cortada y que tendría que tomar yo la iniciativa, así que en un momento dado me acerqué mucho a ella y comencé a besarla en la boca. Nos estuvimos besando mientras le acariciaba el pelo, el cuello y empezaba a hacerlo también con sus pechos por encima de la ropa. Entonces, nos levantamos y fuimos a su habitación. Estaba en penumbra iluminada por una pequeña lámpara, la cama era baja y estaba hecha con un edredón y unos cojines. Se sentó y comenzó a quitarse los zapatos. Yo hice lo mismo y a continuación seguí besándola, mientras mis manos se lanzaban a acariciar sus pechos por encima de la ropa, y luego por dentro. Empecé a quitarle la camiseta, y ella se la quitó por encima de la cabeza, quedándose en sujetador. Seguí besándola, e introduje una mano dentro de su lencería hasta que rocé un pezón y ella dió un respingo. Intenté desabrochárselo pero no pude, y fue ella también la que se lo quitó, dejando libres sus pechos. Eran pequeños, pero con unos pezones que no tardaron en ponerse respingones cuando empecé a acariciarlos con mis manos y mis dedos. Seguí besándola mientras mis manos acariciaban sus pechos, su cintura, sus hombros, su tripa... Empecé a meter mi mano dentro de su pantalón, y al final nos lo quitamos, quedándonos en bragas y calzoncillos respectivamente. Seguí acariciándola pasando mis manos por sus caderas, sus muslos y la cara interna de estos... Luego seguí de nuevo por su cintura y su tripa, y me acerqué al borde de sus bragas, y avancé lentamente hasta palpar su vello púbico. Comencé a quitárselas, y ella se las bajó del todo, quedándose completamente desnuda. Eché un ojo a su cuerpo, y me gustó lo que vi. Al parecer estaba un poco acomplejada con él, pero a mi me pareció precioso: sus pequeños pechos con los pezones erectos, sus piel suave, su vientre plano, sus generosos pero no excesivos muslos... un cuerpo bonito. Nos recostamos mejor sobre la cama, y mis caricias exploratorias siguieron por los nuevos territorios, pasando por su pubis, la cara interna de sus muslos, la parte a ambos lados de su sexo... siempre sin tocarle directamente "ahí". En un momento dado, mis dedos empezaron a jugar con sus labios y su clítoris. Ella dió un suspiro cuando lo hice, y seguí aventurándome metiendo un dedo en su coñito, que estaba húmedo y caliente. Entonces bajé dándole besitos en los pechos, la tripa, y el pubis hasta su sexo. Lo tenía depilado por los lados, pero con el vello púbico sin rasurar. Ella me advirtió de que no lo llevaba depilado, pero a mi me gustaba así como lo tenía. Empecé a pasar mi lengua por él, recorriendo el clítoris y los labios vaginales, dándole lengüetazos y absorviéndolo. Ella suspiraba y suspiraba. Mientras seguía con mi lengua, le metí un dedo y empecé a meterlo y sacarlo, y por un momento seguí solo con el dedo mientras me retiraba a admirar el panorama. Desde donde estaba, con mi cara entre sus muslos, podía verla con la cabeza hacia atrás, mientras sus pechos subían y bajan por efecto de la respiración y los suspiros. Seguí comiéndoselo un poco más, y entonces volví a subir y me eché al lado de ella cogiéndola entre mis brazos. Cogí un condón de los que había traído, y me lo coloqué en mi pene erecto desde hace rato. Me situé encima de ella y lentamente la penetré. Hubo algo de dificultad, porque súbitamente había desaparecido la humedad de su coñito, y hubo que hacer un par de intentos para encontrar el camino sin lastimarla. Finalmente entré en ella y comencé a moverme. Ella comenzó a gemir, y pasados unos instantes me corrí, muy pronto para mi gusto. Me eché al lado de ella y seguí acariciándola y dándole besitos mientras la abrazaba. Me dijo que no hacía falta que siguiera, que a ella le costaba muchísimo llegar a correrse pero que disfrutaba igualmente con lo que hacía. Nos quedamos unos momentos así abrazados, tapados con el edredón, y hablando de cosas... Después de un rato, mi pene comenzó a ponerse otra vez erecto y ella lo notó y lo acarició con la mano por debajo del edredón. Yo empecé a hacer los mismo y mis dedos volvieron a jugar con su sexo. Le metí un dedo y comencé a moverlo, mientras al hacerlo rozaba su clítoris con la palma de la mano. Ella empezó a gemir y a suspirar, mientras se retorcía de placer. En varias ocasiones debió ser tan intenso que le dieron como temblores y daba algún que otro grito. Estuvimos así un buen rato, me gustaba verla disfrutar. En un momento dado, volví a notar que la humedad desaparecía, así que intensifiqué la labor de mis dedos, metiéndolos y sacándolos con más rapidez y retorciéndolos dentro. Volví a notar como se humedecía, y aproveché para ponerme un cóndon. Le dije que se pusiera ella encima, y así lo hizo, colocándose a horcajadas mientras guiaba mi pene dentro de ella, hasta que le entró todo. Se quedó así, y comenzó a mover la pelvis hacia adelante y hacía atrás, rozando su clítoris con mi pubis. Después se sento dándome la espalda, pero no nos aclarábamos muy bien con esa postura y se acabó echando de lado. Me puse a follarla así, con una pierna suya levantada mientras la penetraba tumbado de medio lado. Finalmente, volvimos a colocarnos en la posición del misionero y fui aumentando la velocidad de mis embestidas hasta que me corrí, mientras ellas daba al mismo tiempo unos gemidos muy altos. Nos echamos abrazados uno al lado del otro, nos dimos besos tiernos, y nos dormirmos...

martes, marzo 05, 2013

Un polvo de hace un año

Esto pasó hace casi un año, pero hasta hoy no se me ha ocurrido escribirlo aquí, más que nada porque tengo el blog abandonado desde hace casi 4 años y ni me acordaba de él, pero no quería que se me olvidara lo que pasó y lo pongo aquí.

Como decía, hace más o menos un año estaba yo en un chat de Internet cuando me puse a hablar en privado con una chica de mi ciudad. En principio la conversación no tenía nada que ver con nada sexual, pero por ciertas cosas que me dijo y que me preguntó vi que podía existir esa posibilidad. Nos dimos nuestras direcciones de MSN y los siguientes días estuvimos chateando y mandándonos correos. Se trataba de una madurita  (de 47 años) que buscaba una aventura, aunque estaba bien con su marido. Fuimos ganando confianza por mail, y decidimos quedar un día para conocernos en persona.

Primero quedamos en un bar, y allí estuvimos tomando algo y hablando. Parece que nos gustamos, y terminamos dándonos unos morreos... y quedando para esa misma noche en mi casa, puesto que ella vivía en el mismo barrio y a veces sale a pasear, por lo que no despertaría las sospechas de su marido.

A la hora acordada vino. Estuvimos hablando un poco y enseguida pasamos a la acción, y empezamos a besarnos. La cosa se fue calentando, y yo empecé a sobarle las tetas por encima de la ropa. No recuerdo cómo iba vestida, pero la ropa le duró puesta muy poco rato... enseguida le quité lo de arriba, y a continuación el sujetador. Sus tetas eran pequeñas, casi no había donde agarrar, debido a que según me dijo practicaba mucho la natación. No importó mucho, le lamí los pezones hasta que se pusieron duritos, y terminamos de desnudarnos.

En cuanto me quité el calzoncillo, mi polla, que ya estaba bastante dura, salió como un resorte y ella no se lo pensó mucho y, puesta de rodillas, empezó a chuparmela de una forma deliciosa, hasta que estuvo dura como una piedra. Estábamos en el sala de estar, y ella se echó en el sofá y yo me acerqué a comerle el coño. Lo tenía totalmente depilado, detalle muy de agradecer, y le pasé la lengua arriba y abajo, entre los pliegues de los labios y el clítoris, mientras oía cómo gemía. Entonces, me puse sobre ella y la penetré... mi polla entró con algo de dificultad en su coño, ya que no estaba todavía bien lubricado. Saqué la polla y se lo chupé un poco más, hasta que ya se puso más mojado. Me puse un condón, y se la volvía a meter, y esta vez sí que entró bien, y se la metí y la saqué varias veces.

En un momento dado, decidimos cambiar de postura, y yo me tumbé en el suelo, sobre la alfombra. Ella se sentó encima de mi, a horcajadas, mirándome, y empezó a cabalgarme. Mi polla entraba y salía de su coño, mientras yo le sobaba las tetas y la agarraba de las caderas siguiendo sus movimientos. Después de un rato, me corrí, y arquée la espalda con ella encima, levantándola. Justo en ese momento sonó el teléfono, así que me la quité de encima rápidamente para ir a cogerlo. Y en ese momento me di cuenta de que no llevaba puesto el condón, ni veía a dónde había ido.

Atendía la llamada, mientras ella iba al cuarto de baño, y cuando terminé de hablar le pregunté por el condón. Resulta que al sacar la polla tan rápidamente se me había salido y se había quedado en la alfombra. Por suerto no se quedó dentro de ella, ni se derramó su contenido en el suelo.

Nos sentamos desnudos en el sofá y estuvimos hablando un poco. Me contó algunas experiencias que había tenido en locales de intercambio de parejas, y sobre un amante más joven que tuvo. Al cabo de un rato de hablar, me agarró la polla, la meneó un poco y dijo algo como "mmh, esto ya está otra vez preparado". Me puse otro condón, y sin moverme del sofá, sentado como estaba, ella se puso de nuevo encima y se metió mi polla lentamente en su coño.  Empezó de nuevo a cabalgarme, apoyando sus manos sobre mis hombros, y echando la cabeza hacia atrás. Yo le acariciaba las tetas, y ella gemía mientras decía '¡Mmmh, qué bueno... qué bueno...!'. Esta vez no cambiamos de postura, siguió moviéndose hasta que nos corrimos de nuevo...

Tras limpiarnos y descansar un poco, nos vestimos y ella se marchó a su casa, quedando para repetir otro día.

Para mi fue una experiencia nueva, ya que nunca había estado con una mujer tan madura (ella tenía 47, y yo 36). No estuvo mal, y no me hubiera importado repetir. No volvió a surgir otra ocasión, pero aun mantenemos el contacto, por lo que no descarto que vuelva a haber otro encuentro...


jueves, junio 11, 2009

Comparación

Bueno, pues ahora que tengo novia me temo que este blog no va a actualizarse muy frecuentemente, o al menos con el sentido que tenía al principio, porque ahora ya no me masturbo ni experimento con ello tanto como antes, me dedico más al folleteo, jeje.

Aun así, voy a hacer algo que a ciertas personas no les haría ninguna gracia, pero que para otras puede resultar curioso: Dicen que cada mujer es un mundo y que lo que a unas les gusta a otras no, así que voy a comparar en el aspecto sexual a un rollete que tuve hace algún tiempo con mi actual novia.

  • En primer lugar, el tema de la vergüenza/complejo del propio cuerpo. Mi amiga anterior era vergonzosa, cuando follamos aquella vez apenas pude contemplar su cuerpo desnudo, en cuanto se quitó la ropa apagó la luz y follamos a oscuras. Solo pude imaginar su cuerpo por lo que tocaba y lo que veía en la penumbra, y cuando se levantó para ir al baño se tapó con una sábana. Seguramente se debiera a que estaba un poco obesa y quizás eso la acomplejaba un poco. Mi novia actual, en cambio, tampoco es que tenga un gran tipazo, está también rellenita (aunque no tanto como la amiga), pero no tiene ninguna vergüenza en mostrarse desnuda y enseñarme su cuerpo.
  • Los pechos. Ambas están muy bien dotadas (jeje), pero a pesar de que mi novia tiene más edad (34) que mi antigua amiga (26), los tiene más firmes. Seguramente tendrá que ver en ello la genética (unas las tienen de una forma y otras de otras) y lo del sobrepeso que comentaba antes. Por cierto, en una cosa coinciden ambas, les encanta que les apriete los pezones con los dedos y que les pase la lengua y les de mordisquitos; cuando lo hago dan suspiros de placer.
  • El clítoris. Mi antigua amiga lo debía tener bastante grande y salía con facilidad de esa especie de capuchón que tiene (por lo que pude palpar con mis dedos, porque nunca se lo vi). En cambio, mi actual novia en cambio lo tiene más pequeño y/o más escondido en ese capuchón. Y como a cualquier mujer, a ambas les gusta que se lo acaricie cuando masajeo esa zona...
  • La iniciativa. Mi anterior amiga era algo pasiva en la cama, dejaba que yo hiciera la mayor parte del "trabajo" y participaba poco. Ojo, digo "algo pasiva", no "totalmente pasiva", tampoco era un ladrillo :-P En cambio, mi actual novia desde el primer polvo le gusta cambiar de postura varias veces y se mueve bastante cuando me la estoy follando, y le gusta mucho lo de colocarse ella encima y empalarse en mi polla.
  • El momento del orgasmo. Esto es lo más curioso. Cuando se corría mi anterior amiga yo notaba las contracciónes de su sexo, y me pedía que dejara de estimularla porque no le gustaba, se le hacía raro. Mi actual novia, en cambio, no noto cuando se corre, y tampoco me dice que pare, por lo que a veces se corre varias veces mientras me la follo y solo lo noto por sus gemidos.
Curioso, ¿verdad? Espero que os haya gustado la comparación, aunque digan que son odiosas...

domingo, mayo 10, 2009

Puesta a cero del contador

Hasta hace poco en la columna de la izquierda había un contador que indicaba los días que llevaba sin tener sexo con una fémina. Hoy he podido por fin resetearlo y ponerlo a cero, cuando llevaba contado casi un año y medio.

Ayer (hoy) lo hice por fin con una amiga a la que conozco desde hace más de tres años. Esta amiga es otra distinta a aquella otra de la que hablé por aquí, de la que por cierto no se nada desde hace un año.

La acompañé a cierta actividad lúdica en la que estábamos muy apretados y habíamos bebido bastante cerveza. Durante casi todo el rato estuvo con sus pechos pegados a mi, y yo con mi miembro duro, hasta que finalmente nos enrollamos. Después, la acompañe a su casa y en el portal de la escalera nos dimos un beso de despedida... solo que finalmente no me despedí. El beso se volvió muy pasional, y casi temblando abrió la puerta de la escalera y entramos. Subimos al ascensor besándonos hasta que llegamos al piso y entramos.

Fuimos directamente al salón, encendió una luz de poca intensidad y nos sentamos en un sofá. Continuamos besándonos y ella se sentó sobre mis piernas mirando hacia mi, mientras no parábamos de morrearnos. La respiración se aceleraba, y las manos se iban a recorrer el cuerpo del otro. Ella acariciaba mi pecho, y yo hacía lo mismo con los suyos, metí mi mano debajo de su camiseta y acaricié sus pechos por encima del sujetador. Luego metí las manos por debajo de esa prenda sin quitársela todavía y toqué la suave piel de sus pechos y pellizqué los pezones, haciendo que se estremeciera mientras se le ponían duritos. Le quité la camiseta y lo intenté con el sujetador, pero tuvo que ayudarme ella para conseguirlo, soy un poco torpe con eso. Entonces, pude por primera vez ver sus tetas, que eran redondas, firmes y de volumen generoso, en una palabra, preciosas. Puse mis manos sobre ellos y se los masajeé suavemente haciendo amplios círculos, y mientras lo hacía se acerco y me susurró al oido: Te deseo...

Mientras seguíamos morreandonos con besos cada vez más húmedos y lascivos nos recostamos en el sofá, y aproveché para pasar mi lengua por sus pezones, dándole de vez en cuando algún mordisquito, lo que hacía que su respiración se hiciera más agitada. Su mano empezó a rebuscar dentro de mi pantalón, hasta que encontro mi polla que hacía rato que estaba dura como una piedra y chorreando líquido preseminal. Trató de agitármela pero tenía todavía el pantalón puesto y no pudo hacerlo muy bien. Yo intenté lo mismo metiendo mi mano en su pantalón, pero cuando ya tocaba su vello púbico con la punta de mis dedos me detuvo en seco.

Entonces nos levantamos, y nos dirigimos a su habitación. Cerro la puerta y casi sin mediar palabra se puso a desabrocharme el cinturón y el botón del pantalón, haciéndolo caer al suelo. Yo hice lo mismo con el suyo, la agarré de la mano y la llevé a su cama. La habitación estaba a oscuras pero entraba luz de la calle. Echados en la cama nos seguimos besando mientras nos abrazábamos y nos retorcíamos fundidos en uno. Bajé mi mano hacia su sexo comencé a acariciárselo, y metí un dedo en su húmedo agujero. Su respiración se aceleró y me pidió que siguiera, en incluso guió mis movimientos para que mis dedos entraran más y más en ella. De nuevo se acercó a mi oido y me susurro: Quiero hacer el amor contigo, quiero que me la metas. Abrió un cajón, sacó un condón, y me lo puso en la polla. Yo estaba gratamente sorprendido por su iniciativa, cuando íbamos en plan de amigos no me hubiera imaginado que fuera tan activa en la cama, jejeje.

Se tumbó de espaldas y me dispuse a penetrarla. Acerque mi polla a su vagina y, raaas, se la metí toda de una vez. Creo que fuí un poco brusco porque dió un respingo, pero enseguida empezaron los movimientos y ella empezó a jadear. Cuando llevaba muy poco rato "bombeando", no pude evitarlo y me corrí, de tan caliente que estaba. Ella me dijo que me tranquilizara, que no pasaba nada, y me comió a besos. Estuvimos unos minutos abrazados, diciéndonos cosas, y en un momento dado notó que mi polla empezaba a crecer de nuevo.

Cogió otro condón y como antes, empezó a colocármelo, aunque me dejó a mi darle los retoques finales. Volví a empezar a jugar con su coñito, que estaba mojadísimo, y despues de un poco de rato se incorporó, me dijo que me quedara sentado y se colocó sobre mí. Coloqué mi polla vertical y poco a poco se la metió. Comenzó a moverse, unas veces arriba y abajo. Otras se quedaba sentada con mi polla dentro y se movía en círculos, frotando su clítoris con mi pubis. No paraba de gemir y jadear, a veces más intensamente que otras, y otras veces de forma más callada. Me preguntó ¿Que sientes? Y no recuerdo qué le contesté, pero le devolví la pregunta ¿Y tú? Y ella contestó Te siento a tí dentro de mí. Y siguió cabalgándome un rato, hasta que me preguntó ¿Cómo vas? ¿Te corres? Y la verdad es que no, después del rato que llevábamos no sentía que fuera a hacerlo.

Cambiamos de postura porque ya se cansaba, y volvimos a la del misionero. Volví a bombear, al mete-saca, unas veces más rápido y otras más despacio. Pero nada, yo sentía gustillo pero no se acercaba el momento de correrme. Después de un rato me preguntó algo sorprendida ¿Todavía no te corres? Vaya potencia, yo ya estoy servida con tres...La verdad es que no me había dado cuenta de que se había corrido tres veces, ya que salvo los gemidos más acelerados la tía no había parado de moverse.

Así que como ella ya estaba satisfecha y yo empezaba a cansarme, paré y lo dejé ahí.
Nos abrazamos, y nos tumbamos desnudos a descansar...

miércoles, noviembre 05, 2008

Una actualización

Han pasado más de 8 meses desde mi anterior post, este blog lo tengo bastante abandonado.
La razón es que ahora tengo otro trabajo por las tardes que ocupan el poco tiempo libre que tenía, y ya no me apetece demasiado ponerme a escribir sobre mis pajas y demás pensamientos calenturientos.

Y hablando de pajas, son casi lo único para lo que no me falta tiempo y siempre hay un rato, aunque sea para una rápida, jeje. Al igual que antes mi frecuencia de las mismas es variable. Durante el verano (dicen que el calor sube la líbido) me masturbaba casi a diario, y algunos días dos e incluso tres veces. Desde que empezó el otoño a bajado la frecuencia a un par de veces o tres a la semana.

Sigo usando de vez en cuando mi bote de champú, aunque la mayoría de las veces uso mi manita porque es menos aparatoso que el juguete. Solo he experimentado dos innovaciones al respecto en todos estos meses:

- Una fue probar lo del guante de latex envuelto por una toalla. Es absolutamente genial, no me importa decir que mejor que mi bote de champú, la sensación al penetrar el guante debidamente lubricado es casi igual a la de una vagina real. Muy recomendable. La única pega es que hace falta algo de tiempo para prepararlo, pero vale la pena (si se disponde de él).

- Lo otro que probé un día fue a amarrar el bote de champú con cinta adhesiva a una silla de esas de oficina giratorias (la que uso para el ordenador), colocárme debajo de ella en la cama e intentar follarme el bote. El objetivo era que el peso de la silla simulara al de una buena moza que me hubiera gustado tener cabalgándome. La prueba fue un fracaso, no había forma de penetrar bien el bote y la silla no paraba de girar, pero fue divertido.

Y hablando de follar con mozas, después del polvete con mi amiga que conté en un post anterior, no ha vuelto a haber nada. Quedé con ella un par de veces más, pero no hubo más relaciones carnales, y desde abril no se nada de ella, me ha dejado por imposible. Y también desde entonces, hace casi un año, no he vuelto a follar, ni a hacer el amor, ni nada, solo lo que me he hecho a mi mismo. Y no es porque no quiera, es que con el poco tiempo libre que tengo ahora lo de conocer gente en general y chicas en particular está bastante dificil (ya lo era para mi antes cuando tenía más tiempo, con que ahora...). Así que nada, he puesto en la barra de al lado un contador con el tiempo que llevo sin meterla en caliente. A día de hoy pone que 11 meses y 24 días. Si por un casual follo en algún momento lo actualizaré, ¡espero que sea pronto! (no porque tenga nada previsto, pero lo deseoooo).

martes, febrero 19, 2008

Unas fotos

Bueno, gracias a los ánimos de Lilith, fiel lectora, os cuelgo aquí unos links a unas fotos que os prometí hace algunos meses. Algunas ya las colgué hace tiempo, pero el sitio donde estaban alojadas cerró, así que aqui están de nuevo:

Mi p*lla (verano de 2007)
Bote de champú
C*rrida en el lavabo

miércoles, febrero 13, 2008

"Taper Sex"

Llevo unos días viendo este cartel que han puesto en una cabina telefónica de mi barrio, y hoy me he acordado de echarle una foto para ponerla en el blog:


¿Alguna amiga lectora que haya asistido a alguna de estas reuniones nos puede contar algo divertido o curioso o cachondo?

jueves, enero 31, 2008

Poca líbido

Uff, últimamente tengo este blog un poco dejado, estoy hasta arriba de trabajo y cuando llego a casa me apetece más bien poco ponerme otra vez delante del ordenador para postear o hacer otras cosas. Además (posiblemente a causa de esto) mi líbido está también últimamente por los suelos. Casi no pienso en sexo, aunque alguna pajilla nocturna sí que cae de vez en cuando, pero son del tipo de "puro trámite", de correrse lo antes posible sin disfrutar del momento y casi sin fantasear.

En referencia a lo que decía un anónimo en un comentario del post anterior, no he vuelto a follar con mi amiga. Bueno, y con nadie más tampoco, ni siquiera en la ahora ya lejana Nochevieja. El otro día leí por ahí una especie de refrán que decía: "Si no follas en Nochevieja... no follarás en todo el año". Pues a mi de momento se me va cumpliendo, ¡que horror!

En fin, se que esto es pasajero. Esto completamente seguro de que cuando llegue la primavera (que la sangre altera), volveré a tener más ganas de "eso".

Mientras tanto, a ver si saco algún rato que tenga ganas para postear alguna cosa que tengo en la recámara, o aunque sea la descripción de alguna de esas pajas rápidas nocturnas.

martes, noviembre 13, 2007

El polvete

Tal como os prometí hace una par de semanas os cuento cómo fue lo de follar mi amiga y yo.

Se acababa de mudar a otro piso y me invitó a cenar para inagurarlo. Yo, claro, me imaginé que era una muy buena ocasión para follar, si teníamos el piso para los dos solos, pero me entraron las dudas de si ella estaría también pensando en eso, y de si estaríamos realmente solos. Mis dudas se despejaron cuando llegué allí y al abrirme la puerta vi que no había nadie más, y que se había vestido con un amplio escote.

Me enseñó el piso, su dormitorio con una cama bastante grande, y luego fuimos a cenar al salón-comedor. Estuvimos hablando de cómo nos habían ido los últimos días y cuando terminamos fuimos a comernos el postre (tarta helada) al sofá. Cuando terminamos con la tarta, pasamos al segundo postre: Nosotros mismos. Comenzamos a morrearnos y a acariciarnos. Ella empezó a desabrocharme la camisa y a acarciar mi pecho, mientras yo hacía lo mismo con sus tetas. Metí la mano por debajo del top que llevaba y luego por debajo del sujetador, hasta que pude tocar la piel de sus blandos pechos. Entonces me susurró al oido: ¿Por qué no vamos a mi cama, que estaremos más cómodos?

Dicho y hecho, para allá que nos fuimos. Al entrar en la habitación había dos luces, una que la iluminaba toda con una lámpara en el techo y otra que solo iluminaba la cabecera. Dejé puesta esa, que era más íntima, mientras ella se iba al baño un momento. Me senté en la cama a esperarla y cuando volvió (no tardó nada) apagó la luz dejando la habitación a oscuras, iluminada solo por la ténue luz que entraba desde la calle. Lo de apagar la luz del todo me sorprendió un poco ¿le daba vergüenza que la viera desnuda? Podría ser, como comenté en una ocasión la chica está bastante rellenita, y pudiera estar algo acomplejada por eso.

Bien, ya sentados en la cama continúamos donde lo habíamos dejado en el sofá. Comenzamos de nuevo con los besos y las caricias y en seguida ella me desabrochó completamente la camisa y me la quité. Yo procedí a hacer lo equivalente, le quité el top y fui a hacer lo mismo con el sujetador. ¡No pude, malditos cierres! Se lo quitó ella y sus grandes pechos quedaron liberados. Se los masajeé con las dos manos, le pellizqué los pezones y luego acerqué mi boca y se los lamí y mordisqueé suavemente, mientras su respiración se aceleraba.

No hace falta que diga que yo hacía rato que estaba empalmado, desde que empezamos en el sofá para ser exactos. Lo siguiente fue que empezó a desabrocharme el pantalón. Primero el cinturón, le costó un poco a oscuras pero lo consiguió. Luego el botón, y cuando fue a bajar la cremallera se encontró con que no había, yo llevaba unos vaqueros de esos que llevan en su lugar varios botones. Resopló un poco y me los desabroché, era mi pequeña venganza por lo del sujetador :-) Mientras terminaba de quitármelos ella se empezó a quitar la falda que llevaba y se tumbó en la cama solo con las bragas. Me acerqué a ella, y la volví a besar, mientras una de mis manos le masajeaba un pecho para a continuación irla bajando hasta meterla en sus brajas y palpar lo que allí había. Estaba húmedo y caliente, así que no me lo pensé más y bajé hasta allí. Le quité las bragas y... un fuerte olor inundó mis fosas nasales. Me acerqué a su sexo y le pasé la lengua un par de veces, pero el olor era demasiado fuerte y no lo llevaba depilado, así que subí otra vez hacia arriba y volví a besarla mientras uno de mis dedos se quedaba allá abajo.

De nuevo me susurró al oido: "Métemela", y guiando mi polla con la mano se la metí un par de veces. Entonces, para desgracia mía, me di cuenta de que iba a aguantar muy poco. Me retiré, para ponerme condón, y ella me ofreció unos que tenía guardaos, pero yo ya había ido preparado con uno de los que había comprado más de un año antes para esta ocasión. Me lo puse y volví a penetrarla y, efectivamente al poco de empujar me corrí, aunque seguí dándole mientras aun la tenía dura, hasta que ya no pude disimularlo más y le dije que me había corrido.

Ella me dijo que me notaba tenso/nervioso, y que me relajara, así que nos quedamos un ratito tumbados en silencio, tapados con el edredón porque hacía frió. Pasados unos pocos minutos comenzamos a besarnos otra vez y llevó su mano hasta mi polla. Estaba dura de nuevo, y ella se tumbó boca arriba sobre la cama invitándome a continuar. Me coloqué encima, metí la polla y comencé a meterla y sacarla, ni muy aprisa ni despacio. Conforme entraba y salía iba cambiando el ritmo y la profundidad de las penetraciones. Ella empezó a respirar más rapido y a dar pequeños gemidos. Noté como habría más las piernas, y como las levantaba sobre mi para que la penetrara mejor. Ahora sí que la estaba follando bien, después de estar un rato dándole no sentía la necesidad de correrme, como al principio.

Mientras la follaba su teléfono móvil, encima de la mesilla, se iluminaba y vibraba con alguna llamada o mensaje. El brillo parpadeante iluminaba la habitación, recordándome a la típica escena de las películas americanas en la que dos amantes se follan a la luz de un cartel de neon.
Continué penetrándola y en un momento dado mi polla se salió. Volví a meterla y se volvió a salir. No se si habíamos cambiado ligermante la postura, pero el caso es que ahora no acertaba, y tras alguna salida y entrada más me dijo que según como me movía le dolía, así que paramos el folleteo, mientras volvíamos a besarnos.

Ella se movió al otro lado de la cama y volvió echarse boca arriba cuan larga era. Yo empecé a recorrer su orondo cuerpo con mis manos, desde los pechos hasta sus muslos, pasándolas lentamente varias veces. En una de esas veces mi manó fue a su sexo y comencé a acariciárselo, mientras mi dedo entraba en él. Lo pasé arriba y abajo, dentro y fuera, haciendo alguna rápida incursión a su clítoris. Ella empezó a respirar más aceleradamente, y a medida que lo hacía yo aumentaba la velocidad de mis movimientos y mis masajes a su pepitilla. Sus respiraciones se convirtieron en gemidos, y estos en gritos y jadeos. Empezó a retorcerse y finalmente se corrió, encogiéndose mientras gritaba de placer y le temblaban las piernas.

Nos quedamos un rato abrazados y con eso dimos por terminada la sesión. Mi intención era irme de nuevo a casa (al día siguiente había que levantarse para ir a trabajar), pero me pidió y me insistió en que me quedara con ella a dormir, y al final me convenció.

Y eso es lo que pasó, no se si os habrá gustado o decepcionado después de estar esperándo este post casi dos semanas :-)
A mi la experiencia me resultó, digamos agridulce. Por un lado, el evidente placer del sexo y de desear y sentirse deseado. Y en el lado contrario el detalle del fuerte olor, y lo de estar haciéndolo con alguién que no es demasiado especial para mi, fruto de la necesidad. Puede que al fin y al cabo en el fondo no sea más que un romántico...

lunes, noviembre 12, 2007

Avance rápido

Voy a estar fuera por trabajo hasta la primera semana de diciembre y no podré postear hasta entonces (aunque tampoco es que lo haga mucho más a menudo).

Un adelanto para los que siguen el blog: La semana pasada al fin hice con mi amiga lo que hace más de un año que teníamos que haber hecho. Efectivamente, eso que estáis pensando: Follar.

A mi regreso, os lo contaré todo con pelos y señales.

Que la paja os acompañe!

miércoles, noviembre 07, 2007

Vibrador bluetooth

Hay que ver lo que inventan. Un vibrador que se comunica por bluetooth con el teléfono móvil de manera parecida a como lo hacen los kits de manos libres para el coche.



Según he entendido la cosa funciona así:

  1. La usuaria se mete el vibrador en la cavidad que más le guste y va con ella por ahí todo el día, al trabajo, a la compra... a donde sea.
  2. Su amante tiene un código numérico que solo ellos conocen.
  3. Le envía a la usuaria un SMS con un mensaje en el que esté incluído el código anterior.
  4. Cuando el móvil de la chica recibe el SMS, se comunica por bluetooth con el vibrador que lleva en su cuerpo, y para cada letra del mensaje hace que vibre de una manera determinada.
  5. El tipo y cantidad de vibraciones se puede configurar. Cuanto más largo el mensaje, más vibraciones y más gustirrinín.

En la página aparece como ejemplo una pareja heterosexual, pero imagino que también lo podrá usar una homosexual. Y ahora que lo pienso, incluso formar tríos e incluso orgías a golpe de SMS.
Vosotras cuatro (chicas pícaras y divertidas) os metéis un vibrador de estos cada una, todos con el mismo código. Os mando el mismo SMS a las cuatro a la vez y.... uhmmmm.....


Más información: The Toy Bluetooth Vibrator

martes, octubre 30, 2007

Lo del viernes

Bueno, el viernes quedé con mi amiga-con-derecho-a-roce y lo que pasó al final no coincidió exactamente con ninguno de mis pronósticos, fue más bien una combinación del primero y del tercero, que podría resumirse así:

- Lo que pasó finalmente: Mientras estábamos en el cine comenzamos a besarnos, sin que la cosa fuera mucho más allá. Cuando salimos paseamos, agarrados los dos pero sin hacer ninguna parada para besarnos, y nos dirigimos a cierto bar que no era el de los sillones cómodos. Nos damos algunos besos más. Después vamos paseando hacia su casa y cuando llegamos a cierto cruce de calles ella se despide dándome a entender que no quiere que suba a su casa ni que pase nada más por esta noche. Nos despedimos con otro morreo y nos vamos cada uno por nuestro lado.


Y ahora la versión larga:

En el cine, durante la primera mitad de la película no pasó nada, solo pequeños detalles que indicaban nuestra disposición a lo que pasaría luego, como estar con los brazos pegados uno al lado del otro en la butaca sin apartarlos, o algunas miradas furtivas de uno y otra. En un momento dado ella se encogió un poco, diciendo que tenía frío. Entonces desaproveché el momento que me daba una excusa perfecta para aproximarme más a ella. Me maldije a mi mismo mentalmente varias veces por no haber sido más rápido, pero al cabo de pocos minutos volvió a decir lo mismo, y entonces le cogí la mano, que era cierto que la tenía helada. Después de unos instantes la retiró para buscar algo en el bolso, y cuando lo encontró volvió a cogérmela, con más fuerza. Buena señal, no reuía el contacto. Unos minutos después, apoyó su cabeza en mi hombro, y de ahí a que nos besaramos casí no tardamos nada. El resto de la película lo pasamos la mitad del tiempo mirando a la pantalla, y la otra mitad dándonos algún que otro morreo.

Esos besos eran los primeros de ese tipo (no-castos) que me daba con alguien desde hacía un año, desde que ella precisamente dejó el rollito del verano pasado. La "emoción" de volver a hacerlo provocó en mi cuerpo dos efectos: Mi corazón latía desbocado (por la emoción, como digo) y mi polla se puso dura como una roca. Sí, solo por eso, por darnos unos cuantos besos, tal era mi ansia de calor humano.
Cuando terminó la película, al levantarme de la butaca aproveché para recolocarme el miembro, que seguía tieso como una vela apretando mis pantalones y molestándome bastante. Medio tapado por el abrigo, meti la mano en ellos y me la coloqué de otra forma mejor, y pude notar que tenía los calzoncillos pringados de ese liquidillo viscoso que se segrega cuando se está muy excitado.

Salimos del cine cogidos de la mano y comenzamos a andar hacia la zona de bares para tomar algo. Mientrar íbamos para alla nos agarramos, ella a mi cintura y yo a su hombro, atrayéndonos los cuerpos, y empecé a notar la molestia del calentón, el dolor de huevos que los anglosajones llaman blue balls consecuencia de una prolongada excitación sexual que no se resuelve de la manera que es de esperar.

Llegamos al bar y nos pedimos un par de cañas. Ella se fue al baño mientras yo llevaba las bebidas a una mesa. Enseguida volvió y a continuación entré yo. En principio iba solo a mear, pero al persistir la molestia testicular y viendo que los baños estaban bastante limpios, no me lo pensé dos veces: Me encerré, y sentado en la taza del váter me casqué una paja. Mi polla en aquel momento no estaba dura, aunque tampoco tenía el tamaño ni la forma de reposo normal. Estaba como más gorda, pero blanda. No tuve que moverla mucho con la mano para que se endureciera y en seguida llegué al orgasmo. Fue explosivo, salieron varios chorros a presión, como si fuera un surtidor, muy líquido el esperma, y la sensación a medias entre alivio y casi dolor. Esto es algo bastante normal, cuando la excitación dura mucho tiempo (más de media hora) luego la corrida es así de espectacular (chicas, si no lo habéis probado con vuestros respectivos no se a que esperáis).

Después de eso volví a la mesa con mi amiga. Estuvimos bebiendo, hablando y dándonos más besos. Mi dolor testicular fue bajando hasta desaparecer, y a parte de los besos no pasó nada más, no hubo exploraciones anatómico-manuales por ninguna de las dos partes.

Nos fuimos del bar ya hacia casa, y entonces llegamos al cruce de calles del que hablaba en mis predicciones, y pasó como he contado al principio. Nos dimos algún morreo más y algún abrazo en el que ella me apretó contra su cuerpo y pude así notar yo la blandura de sus pechos, y ella la dureza de mi miembro. Y ahí nos separamos, ella se fue para su casa y yo para la mía.

Continuará...

viernes, octubre 26, 2007

De nuevo mi amiga

Los que sigan este blog desde hace tiempo a lo mejor recuerdan que el verano del año pasado me eché una amiga que me otorgó derecho de roce, el cual práctique con deleite aunque por desgracia sin llegar a la consumación del acto sesuarl. Cuando estaba a punto de hacerlo la cosa terminó abruptamente, y desde hasta hace unos días no volví a saber nada de ella.

La semana pasada me mandó un correo después de un año sin saber nada el uno del otro, y quedamos para tomar algo. Nos contamos lo que nos había pasado en este último año, y poco más. Aunque, por supuesto, mi calenturienta imaginación procedió a imaginar varias situaciones en las que acabábamos practicando ejercicios en posición horizontal, más que nada porque una de las novedades por su parte era que ahora vive independiente. Anteriormente vivía con sus padres (que además le ponían hora de llegada) y eso hacía dificil tener intimidad suficiente como para darle al cuerpo las alegrías en las que estáis (y estoy) pensando ahora mismo.

Esta noche he quedado de nuevo con ella para ir al cine. ¿Pasará algo más? Por si acaso iré preparado, jeje.

Además pasa una cosa: Por lo que me contó la última vez creo que desde que lo dejamos hace un año no ha vuelto a estar con un tío, por la misma razón que yo: tenemos poco tiempo libre y ninguno de los dos somos precisamente de los que hace que el sexo opuesto caiga a nuestros pies. Quizás al saber que sigo 'disponible' y que ella no me disgusta (tampoco es que me vuelva loco) haya decidido darle una alegría al cuerpo después de un año, por la vía rápida y segura: Mediante su 'ex', o sea, yo. Aquellos que tenéis pareja(s) habitualmente quizás consideréis esto como caer un poco bajo, pero a mi no me importa en absoluto: Es lo que tiene pasar más hambre que el perro de un ciego.

Pronósticos:

- Lo que me gustaría que pasara: Mientras estamos en la oscuridad del cine nos empezamos a besar y a meter mano. Cuando salimos paseamos haciendo de vez en cuando alguna parada para volver a besarnos. Llegamos andando hasta su casa, en la que no hay nadie. Subimos y acabamos la noche follando en su cama.

- Lo que seguramente pasará: Estamos en el cine y ninguno de los dos se atreve a dar el primer beso, y vemos la película sin que pase nada interesante en las butacas. Cuando salimos paseamos, sin hacer ninguna parada para besarnos y cuando llegamos a cierto cruce de calles nos vamos cada uno para su casa, despidiéndonos con un par de castos besos en la cara.

- Lo que también podría pasar (variante algo más optimista): Estamos en el cine y ninguno de los dos se atreve a dar el primer beso, y vemos la película sin que pase nada interesante en las butacas. Cuando salimos paseamos, sin hacer ninguna parada para besarnos y vamos a cierto bar con cómodos sillones. Nos pedimos una copa y el alcohol hace que alguno de los dos se atreva a dar el primer beso, al que siguen más besos y caricias. Después vamos paseando hacia su casa, haciendo paradas para besarnos, y cuando llegamos a cierto cruce de calles ella se despide dándome a entender que no quiere que suba a su casa ni que pase nada más por esta noche. Nos despedimos con otro morreo y nos vamos cada uno por nuestro lado.


Hagan sus apuestas. En el próximo post contaré lo que pasó, a ver si se parece algo a alguna de las tres situaciones anteriores.

miércoles, octubre 17, 2007

La de anoche

Bueno, pues anoche me hice finalmente la paja que había estado anticipando en el post.

Me tumbé en la cama desnudo, con el pene fláccido, y rápidamente con cuatro meneos se me puse en erección. Continúe con ellos y en poco menos de un minuto noté que ya me iba a correr. Tal era el calentón y el ansia que llevaba después de tantos días.

Así que recordando lo que escribí en un post anterior sobre la eyaculación precoz, me paré, y pasados unos segundos reanudé los meneos con más calma. Miré el reloj despertador de mi mesilla de noche y vi que eran las 2:59 de la madrugada. Decidí que debía durar al menos hasta las 3:05. Era muy tarde y tenía que dormir porque hoy madrugaba, pero por cinco minutos de sueño no me iba a morir.

Así que volví a menearme la polla tranquilamente con mi mano, disfrutando de la sensación y echandole un vistazo al despertador por el rabillo del ojo.

Finalmente me corrí en el tarro de crema de manos gastado, pero no me acorde de mirar como brotaba el esperma, para ver si era un buen chorro después de tanto día de sequía. Cuando hube terminado entonces sí que miré, y sí, parecía que había más cantidad de semen que cuando me pajeo todos los días, pero la diferencia tampoco era brutal.

Y eso, bien, el orgasmo fue normal, tampoco nada extraordinario, pero bien, no estuvo mal la cosa. Y ahora cuando cierre el ordenador, me iré a dormir no sin hacerme antes otra como la de ayer.

Felices y húmedos sueños a todas y a todos.

martes, octubre 16, 2007

Con ganas. Paja anticipada.

Uff, hace casi una semana que no me masturbo por una razón o por otra: Unos días porque tenía visitas en casa y eso me corta bastante el rollo (no siempre, pero esta vez sí); y otros días simplemente porque tenía el día ocupado y el único momento era al irme a la cama a dormir, pero estaba tan cansado que me quedaba dormido antes de que pudiera siquiera empalmarme.

Esta noche espero terminar con esa racha y aliviarme con un buen pajote. Después de tanto día sin sacar el execedente de licor de mis huevos la corrida seguramente va a ser de órdago.

Lo que no se aun de que forma hacerlo, dudo entre el bote de champú (que hace semanas que no utilizo) o el tarro de crema vacio (*). Creo que será el segundo, aunque solo sea para ver la cantidad de esperma que brotará de la punta enrojecida de mi polla cuando después de meneármela rápidamente con mi experta mano explote en un orgasmo como hace días que no tengo.


(*) Para los que no sigan este blog recordarles que el bote de champú es como una vagina que me 'follo' metiendo y sacando toda mi polla hasta que me corro dentro. En cuanto al tarro de crema, primero me masturbo de cualquier forma que se me ocurre (normalmente sube-baja con la mano) y cuando me corro echo el semen en él, es por asi decirlo un sustituto reutilizable del papel higiénico que se utilizaría normalmente para ese fin.

domingo, septiembre 30, 2007

Masturbación y eyaculación precoz

Leyendo el blog de MasturBLOG vi un enlace que llevaba a un test sobre el tema de la revista enfemenino.com

Pensaba que estaría más pensado para mujeres pero no, también tiene preguntas para/sobre hombres. Me sorprendió un poco la pregunta 9:

Un hombre que se toma tiempo a la hora de masturbarse, tendrá menos posibilidades de sufrir eyaculación precoz.

Yo respondí que es falso, pero me equivocaba, esta es la explicación:
Una de las razones más conocidas de la eyaculación precoz es la masturbación sistemática a toda velocidad. El cuerpo, acostumbrado a la rapidez, no sabe tomarse el tiempo necesario cuando se encuentra en situación sexual con una mujer. Por lo que se conduce, como tiene costumbre. En este caso, necesita darse cuenta de que es capaz de hacerlo con tranquilidad.

No es que cuando me pajee lo haga a toda velocidad, pero creo que tendría que tomarmelo con un poco más de calma, muchas veces lo hago persiguiendo el orgasmo sin detenerme a disfrutar de las sensaciones tan placenteras que pueden surgir hasta llegar a él. No se si seré eyaculador precoz, hace tanto que no lo hago que para la próxima vez a lo mejor han cambiado la definición de ese problema.

viernes, septiembre 21, 2007

A la hora de la siesta

No suelo echar siesta porque no tengo costumbre, pero he dormido mal y el día en el trabajo ha sido agotador. Entro en mi habitación, bajo la persiana y me tumbo en la cama con la ropa puesta (excepto los zapatos, claro).

No llego a dormirme, pero la temperatura y la poca luz que se filtra por las rendijas de la persiana hacen que mi imaginación comience a re-crear la situación para convertirla en otra más deseable. Me imagino en esa misma habitación y en esa misma cama acompañado por una rolliza moza rubia, de carnes apretadas y pechos generosos, sentada a horcajadas sobre mi polla erecta. Se balancea hacia adelante y hacia atrás, sus pechos se bambolean, y la luz que se filtra por la persiana hace que su piel parezca tener un extraño y luminoso moteado que cambia con cada movimiento.

Mientras imagino esto, me tumbo de lado, de espaldas a la puerta de la habitación por si entra alguien, y me acaricio la polla por encima del pantalón. A medida que lo hago y que avanza mi fantasía, mi polla se va poniendo más y más dura hasta alcanzar su máximo esplendor. Entonces me desabrocho el pantalón y meto la mano para seguir el masaje directamente piel con piel. La excitación crece, y afortunadamente tengo a mano el bote de champú que uso como vagina artificial casera. Lo saco del cajón donde lo tengo, y lo meto dentro del pantalón. No lo he lubricado, y me cuesta meter toda la polla, asi que cuando lo hago no comienzo a hacer el movimiento de mete-saca, sino que la dejo ahí metida. Mi fantasía prosigue y aumenta mi excitación, parece que de mi polla brota ese liquidillo viscoso que humedece un poco las paredes del bote y lo lubrican ligeramente. Comienzo a moverme pero muy poco, por no hacer ruido con la cama (hay más gente en casa y no quiero que lo oigan) y porque no desliza lo suficiente como para hacer movimientos más largos. Los movimientos siguen siendo cortos, pero cada vez más rápidos y el placer es enorme. Mis pantalones siguen puestos, con el bote dentro, y sigo echado de mediolado dando la espalda a la puerta de la habitación. Noto como se acerca el momento final, y acelero el ritmo un poco más. El orgasmo es brutal, muy intenso, y aunque no puedo verlo me da la sensación de que al correrme suelto grandes chorros de semen dentro del bote. Después de varias sacudidas, va desapareciendo la maravillosa sensación del orgasmo y empiezo a recuperar el aliento.

En ese momento, se abre la puerta de la habitación y entra mi madre a decirme no-se-qué tontería. Sigo echado de lado con el bote dentro del pantalón, con mi semen en él. Por eso no puede ver nada de lo que acabo de hacer, le contesto cualquier cosa y se va, y entonces me desabrocho para sacar el bote sin que se derrame el esperma y limpiarme la polla con un pañuelo de papel.

Ha estado cerca, pero valió la pena.

jueves, agosto 30, 2007

Los distintos tipos de pajas

Blogueando por ahí me he encontrado con este post que es una clasificación de los distintos tipos de pajas que nos hacemos los tíos. Creo que ya he puesto alguna vez aquí algún post parecido, y yo mismo he hablado también a veces de diferentes motivaciones por las que me pajeo, pero creo que esta lista es la mejor clasificación.

¿Para cuando una lista igual pero con los dedos que se hacen las tías?

1. La paja viciosa.
Es la paja por excelencia, la que hasta ahora se creía la única. Es la que te haces simplemente porque estás salido y punto. Tiene una variante conocida como la paja dedicada, y es aquella que te haces cuando ves una tía que te pone como una moto y te la machacas pensando en ella, antes de que el recuerdo se evapore de tu mente.

2. La paja ociosa. Es aquella que te haces sin ningún tipo de motivación sexual, simplemente porque te aburres y no tienes nada que hacer. Es la que se da en esas largas tardes de verano, cuando estás de vacaciones y tus colegas no pueden quedar hasta las nueve y todavía son las siete y no sabes cómo matar el tiempo hasta que llegue la hora. Si el nivel de
aburrimiento es muy alto, puede derivar en la paja experimental, que es cuando te da por hacer chorradas como pelártela con la mano izquierda, untada en crema o con la mano fría.

3. La paja valeriana. La que te haces en momentos de estrés buscando no la satisfacción sexual (que nunca viene mal), sino la relajación posterior. Es lo que sueles hacer el día antes de un examen que llevas cogido con pinzas.

4. La paja Balium o somnífero. Son las cuatro de la mañana en verano, no te quedas dormido ni a la de tres, y mañana te
tienes que levantar a las ocho… Pues eso, pajote al canto y en cinco minutos estás roncando. Existe una variante llamada paja gelocatil, que te la haces porque te duele la cabeza, con la intención de calmarlo.

5. La paja higiénica. Por extranas circunstancias de la vida, llevas una larga temporada de inapetencia sexual y hace tiempo que no vacías las pelotas. Se hace imprescindible en momentos así darle al manubrio para evitar las molestas e incómodas explicaciones sobre tus poluciones nocturnas.

6. La paja celebrativa. Has conocido a una chica maja, y finalmente has triunfado… con dos cojones, cuando llegas a casa te la pelas para celebrar el polvo.

7. La paja sorpresiva. Estás en el tigre tan tranquilo, notas algo raro, miras hacia bajo… ?Ahí va! Y esto? Te das cuenta de
que estás empalmado y no sabes por qué. Pues bueno, ya que estamos, habrá que aprovecharlo…

8. La paja McAulay. Te la haces simplemente porque estás “Solo en casa”.

9. La paja preparativa. Has quedado con una linda señorita que va a servir para que des rienda suelta a tus más bajas pasiones, pero no quieres quedar mal… qué mejor que una buena manuela para evitar desagradables caídas del sistema de forma precoz? Existe un subtipo conocido como paja preventiva, y es la que te haces cuando tienes que hablar en público y no quieres quedar mal por culpa de una inoportuna e imprevista erección.

10. La paja rutinaria. Pues bueno, porque siempre te la pelas los viernes a las siete y media o el sábado después de comer, para no perder las buenas costumbres…

11. La paja reto. Es aquella que te haces simplemente por lo bien que queda conceptualmente habérsela hecho. Dos subtipos: Por cantidad (”tengo que llegar a la séptima del tirón”, suele desaparecer con la pubertad) y por último lugar también conocido como paja estandarte (en lugares raros, como en clase, o en la sacristía…)

12. La paja innovadora. La primera. Tiene un no sé qué de misterio, de no saber qué va a pasar… finalmente te abre las puertas de un mundo nuevo, pero es una lástima que sólo ocurre una vez en la vida.

Y como broche final:

“Adolescencia: es la etapa de la vida de un hombre en la que aún cree que la masturbación es algo transitorio”.

sábado, agosto 18, 2007

Improvisada

Anoche estaba en la cama intentando dormir, cuando empezó a hacer viento y la puerta de la cocina, que estaba abierta para que hubiera corriente, empezó a dar portazos. Como eran las dos de la mañana y quería dormir, me levanté a cerrarla para que no hiciera ese molesto ruido.

Cuando hace calor como en verano y estoy en mi casa, me gusta dormir desnudo, así que cuando fui por la cocina iba así, con todo al aire. La puerta que se golpeaba da a una pequeña terracita (1 metro cuadrado) que a su vez da a un gran patio interior a donde dan también habitaciones y cocinas del resto de pisos de otras escaleras. Las luces estaban apagadas y salí al balconcito para ver cómo estaba la noche, y mientras miraba alguna estrella a través de la rojiza luz de la ciudad, sopló una ráfaga de viento que noté sobre mi piel. No se porque, pero lo de estar al aire libre desnudo, sintiendo el aire de la noche es algo que "me pone" mucho.

Bajé la mano hasta mi miembro, que no estaba ni totalmente fláccido ni tampoco erecto, sino en un estado intermedio. El viento seguía viniendo en ligeras ráfagas, y yo empecé a acariciarme la polla, que empezó a crecer entre mis dedos. Seguí dándole hasta que alcanzó una buena erección, y así estuve un rato, sin prisa ninguna. En un determinado momento, empecé a tener un poco de frío, así que me metí en la cocina y me senté en un taburete, a un metro de la puerta que seguía abierta. Ahí se estaba mejor, me seguía llegando algo de aire pero no hacía tanto frío.

Sentado en el taburete proseguí con lo que estaba haciendo. Con mi mano derecha me pajeaba, y la izquierda o bien la tenía parada, o acariciaba con ella otras partes de mi cuerpo: los muslos, los huevos, el pecho... El resto de la paja fue como suelen ser. Movía arriba y abajo mi mano, dándome placer, insistiendo de vez en cuando en la zona del glande, por los lados y por detrás del mismo. Cerraba los ojos y echaba la cabeza hacia atrás, mientras tenía fugaces visiones de cuerpos femeninos desnudos y pasadas experiencias morbosas que ayudaban a mantener y aumentar mi excitación. El ritmo iba siendo cada vez más rápido y las sacudidas más fuertes, y por el rabillo del ojo podía ver delante la sombra de la pila del fregadero, con el jabón lavaplatos y el rollo de papel de cocina.

Al avanzar la paja empezó a brotar ese líquidillo viscoso o incoloro (preseminal) que inmediatamente embadurnaba con mis dedos sobre la cabeza del glande, atrapándolo entonces entre el pulgar y el dedo índice para hacer un círculo, con el que lo apretaba y movía arriba y abajo ayudado por la lubricación extra del liquidillo, y que no duraba más de tres o cuatro movimientos, pero que daban un placer inmenso.

Finalmente, empecé a notar que iba a llegar el momento, y continúe con mis movimientos manuales a la misma velocidad, sabiendo que no tardaría en llegar al orgasmo, pero sin acelerar el ritmo para alcanzarlo, puesto que era algo inevitable. Justo en el momento que iba a empezar a correrme, estiré la mano hasta el papel de cocina y le arranqué una hoja. Hice con ella una bola no muy compacta, y la apreté contra la punta de mi polla. Le di unas pocas sacudidas más y entonces me corrí, en un orgasmo no muy intenso pero largo. Mi leche empapó el papel, y cuando terminé y me había repuesto un poco lo tiré al cubo de la basura. No se cómo fue de abundante porque todo sucedió a oscuras, pero supongo que no sería mucho porque últimamente todos los días me hago una o dos pajas y no doy tiempo a que los "depositos" se rellenen del todo, jejeje.

Me levanté del taburete, cerré la puerta que daba golpes, y me fui a la cama a dormir. No esta mal eso de improvisar una paja cuando la situación es propicia.

martes, agosto 14, 2007

La playa

Este verano en vacaciones estuve un día en la playa; hacía dos o tres años que no pisaba una, así que tenía cierta ansía por remojarme los pies en el agua marina y observar las maravillas de la naturaleza encarnadas en cuerpos femeninos.

La llegada no decepcionó, cuando todavía no había puesto el pie en la arena allí en el límite con la acera del paseo marítimo había dos chicas jóvenes de cuerpos perfectos y piel tostada tomando el sol. Durante el paseo por la orilla del mar pude observar otros cuerpos, de diferentes edades y constituciones. Algunos, poco deseables para el retoce, con celulitis, pieles colgantes o grasa acumulada en sitios poco afortunados. Pero en contraste con estos, otros en cambio hacían que fuera casi imposible no seguirlos con la mirada cuando pasaba al lado: Esa cara risueña; esos pechos insinuándose bajo el bikini; ese ombligo en el centro de una cinturita que da ganas rodear con el brazo; esas caderas bamboléandose al andar; esos muslos gordezuelos al principio de esas largas piernas... En resumen, una maravilla para el sentido visual y el imaginativo, y desafortunadamente no para el tacto o el gusto.

Después de recorrer la orilla arriba y abajo un par de veces volví al paseo, en el que había un mirador. Desde allí se podían ver dos paisajes: Uno, el mar y la línea de la costa; y el otro toda la gente que estaba en la arena tomando el sol. Me fijé especialmente en un grupito de chicas que estaban casi al pie del mirador en sus toallas. Unas tomaban el sol tumabadas, y otras estaban sentadas jugando a las cartas. Me fijé en una de las primeras, que debía llevar poco tiempo de veraneo porque su piel estaba muy blanquita. Desde donde yo estaba, sus pies apuntaban hacia mi y su cabeza hacia la orilla del mar. Llevaba un bikini de un estampado rojo y unas gafas de sol. Empecé a ponerme muy malo, al ver aquel cuerpo tan cerca de mi, a apenas dos metros, y cuyos encantos estaban separados de la luz del día por tan solo unos centímetros cuadrados de tela.



Me imaginaba a mi mismo bajando del mirador a donde ella estaba, y retirando suavemente la parte de abajo del bikini, dejando al descubierto una rajita ligeramente rodeda de vello. A continuación retiraba su parte de arriba, dejando al descubierto unos pequeños pechos, de pezones rosaditos, que besaba mientras los sujetaba con la mano. Luego, ya desnudo me tumbaba al lado de ella y mientras la acariciaba me colocaba encima y hundía lentamente mi polla dura en su rajita, que estaba caliente y húmeda. La apretaba entre mis brazos mientras ella me reodeaba con sus piernas, y follábamos hasta corrernos.

Claro, la fantasía no es muy elaborada ni larga porque se me ocurrió allí sobre la marcha, pero mientras lo imaginaba me fui marchando de allí. Desgraciadamente, iba con la inevitable familia y era una escapada de un día. No pude aliviar la excitación de la fantasía ni muchísimo menos llevarla a cabo.

Como véis, en este post no he hablado de mis experiencias masturbatorias en la playa. Eso, lo dejo para otro post.


P.D. Mientra buscaba la imagen para ilustrar este post he encontrado este foro con fotos de chicas en la playa, muy guapas todas.